Resilvestrar Fauna Flora Paisaje Sociedad de la Información

Pulsa ‘Me gusta’ de Facebook, Twittea, g+1, Share. Promociona esta plataforma. Colabora.  Ayuda a continuar
________________________________________________________________________________________
Revitaliza zonas rurales en declive con pobladores de la Sociedad de la Información productores de Vida Salvaje

BVarillas en WordPress Facebook Twitter LinkedIn  Google+ Change Klout Youtube Flickr HemerotecaElPaís y+
Librería Altotero: 10.000 libros raros y agotados y 5.000 revistas científicas en venta Aprovecha nuestra oferta!

La necesidad de una nueva economía rural

Un plan dirigido a empresas para reducir costes facilitando teletrabajar a empleados interesados en irse a vivir a aldeas en las que combinar su actividad actual con la conservación de la naturaleza, la producción de carne, de turismo y de cultura. Reinventar la ganadería extensiva allí donde desaparecen los pastores por edad y falta de relevo, para aplicarla a conservar y gestionar el territorio con grandes herbívoros salvajes de la fauna primigenia europea como el uro, el tarpán y el bisonte más los pequeños herbívoros que ya proliferan por si solos. Eliminar costes a los Presupuestos Generales recortando funcionarios cuya tarea es hacer el seguimiento de la fauna y los espacios protegidos, o vigilar a ganaderos y cazadores, labor que asumirían esas personas controlando a sus herbívoros, la fauna amenazada, los incendios y el furtivismo, al tiempo que pasean a turistas, cazadores y hacen productos de comunicación, todo ello actividades que complementen sus ingresos de teletrabajadores y les proporcionen una vida acorde con su pasión por vivir en la naturaleza.

Por BV

Sonaría fantasioso sino fuera porque la idea existe y la desarrolla Ted Turner y ahora su hijo Beau. Empezaron hace 20 años y tienen ya 60.000 bisontes, han abierto una cadena de restaurantes que comercializa la carne y sacan más dinero que de la CNN… http://www.landreport.com/2009/01/100-ted-turner/ del casi un millón de hectáreas que gestionan. Se ríen de los granjeros de vacas al comparar sus costes de explotación y la rentabilidad de ambos.

En España tenemos bastante más de un millón de hectáreas de territorio de pastos comunales abandonados, en o alrededor de espacios naturales de interés estratégico para la fauna protegida. Los hijos de los que tienen esos derechos de pastoreo viven en las ciudades y los tienen arrendados a los pocos que se quedaron, cuya media de edad anda por los 60 años.

Un profesor de la universidad, contratado por el ministerio de Agricultura, ha estudiado el fenómeno de la vuelta al campo de gente de la ciudad. Dice que con la crisis va en aumento y aventura que es un fenómeno imparable que seguirá creciendo. Pero la vuelta al campo ésta que se produce hoy en España no es la que algunos piensan. Muchos de los que vuelven no son personas que amen la naturaleza y quieran vivir en ella. Todo lo contrario. Son rebotados de la experiencia de ciudad de sus abuelos, que regresan a casa de sus antepasados porque no les queda más remedio, o son espabilados que se apropian de lo que son bienes colectivos.

Gente aprovechada que sabe que hay carne de fauna salvaje en el monte (corzos y jabalíes para llenar los congeladores todo el año); leña (energía para calefacción gratis); agua sin límite ni contador; setas, piñas, nueces, almendras y castañas, según zonas, y, hasta ahora, subvenciones, servicios y privilegios al mundo rural que eran un chollo.

La vuelta al campo no es ahora sólo cosa de pacíficos hippies o de provos granjeros. En esta época de crisis aumenta el saqueo. Y, lo que es peor, el fenómeno va en aumento a medida que sube el número de parados.

De los seis millones de españoles a las que se nos ha privado de trabajo en los últimos años, todos somos excelentes personas, vaya esto por delante. Pero basta que un 1 por 1.000 no lo sea tanto y considere que en el pueblo “hay comida gratis”, para que tengamos en un santiamén a 6.000 furtivos, escopeta, lazos y motosierra en mano, pululando por nuestros campos (a añadir a los que históricamente  lo hacen “por vicio” dejando la ciudad los fines de semana para ir a saquear la naturaleza). Basta un desalmado por municipio, para que la fauna –que vivió un respiro en los últimos 30 años por el abandono del campo– se llene de matones que arrasen con ella.

La crisis económica que incrementa este fenómeno, despide también a  técnicos que hasta ahora seguían y controlaban con dinero público la fauna e impide que salgan nuevas plazas de guardas (y a los guardas en activo que se les destine a quehaceres “que no consuman combustible”, para el que no hay presupuesto). Es decir, la vigilancia en el monte baja y el furtivismo y el saqueo crece.

Ante esta situación, la propuesta de que el mundo rural acoja a conservacionistas que puedan teletrabajar desde el campo, cobra una dimensión nueva. Inicialmente se planteaba la vuelta al campo para optimizar la gestión de los espacios naturales y facilitar a los naturalistas su vocación, quitando a los funcionarios de la Administración Pública el monopolio que se han arrogado por ley del manejo y la protección de la vida salvaje. Donde antes era dejar espacio para alcanzar ese objetivo a personas que quisieran hacerlo, ahora se añade el evitar que la naturaleza caiga en manos de desalmados.

La mejor vigilancia para impedir atentados ecológicos es la de unos vecinos sobre otros. Si a un pueblo no le interesa que un bosque de pinos arda, como pasaba en Soria, no ardía, mientras el resto de España estaba en llamas. Se necesita, pues, tejido social rural que viva de forma sostenible de la biodiversidad para que ésta sea protegida del bravucón que furtivea, corta los árboles que le da la gana o le da cerillazo al monte. Pero hoy en día, en un país como España, los únicos vecinos posibles en una aldea remota semiabandonada serían teletrabajadores–conservacionistas, que quieran por vocación y puedan por su tipo de actividad, combinar su producción intelectual –realizada a distancia por Internet– con la gestión del territorio.

El plan de resilvestrar el campo y al hombre lo tiene que impulsar la Administración. Esos recursos anunciados para combatir el desempleo juvenil no deben malgastarse empleándolo solamente en los que no saben hacer nada y menos quemando el dinero para quedar como estábamos (como pasó con el tristemente famoso Plan E). Son la oportunidad de facilitar a los que más producen y mejor lo hacen, a los innovadores y emprendedores, que cambien el chip de la sociedad y el esquema empresarial.

Deben servir para que aquellos de la crème de la crème de la Sociedad de la Información que sea emprendedores, con vocación por vivir en el campo, puedan traslocar su puesto de trabajo vía Internet a aldeas semiabandonadas en espacios naturales y allí iniciar y desarrollar una nueva economía rural, mixta y multifuncional entre el sector terciario y el primario.

Esa vanguardia es la que generará trabajo también a los que no son capaces de crearlo por sí mismos. Entre todos podrán preservar los recursos naturales colectivos y ponerlos en valor.

No es una solución para todas las empresas que necesiten un ERE o para todos los parados, pero aún siendo una aportación laboral pequeña sus resultados son enormes al abordar políticas importantes, como son:

  • Ganadería extensiva y caza
  • Desarrollo rural
  • Conservación de la naturaleza
  • Desarrollo de la sociedad de la información

Si este plan trasloca al campo a 20 teletrabajadores en cada una de las mil aldeas que tengan en su territorio especies capaces de atraer a personas interesadas en su recuperación, o se puedan reintroducir, tendríamos a 20.000 personas teletrabajando desde el campo en combinación con el trabajo en conservación de la naturaleza y gestión sostenible del medio rural.

Pero, ¿qué puede motivar a una persona que viva en la ciudad, cotizada laboralmente, con una buena posición, probablemente con una buena casa e incluso familia y una vida social más o menos satisfactoria, a irse a vivir a una aldea perdida?

El banderín de enganche es ser vanguardia social en una causa noble y de prestigio como la defensa la naturaleza y más en concreto velando, según zonas, por alguna especie emblemática, como el bisonte europeo, el caballo de przewalski, el onagro, el uro, el tarpán, la cabra montés, el oso pardo, el lince, el lobo, el águila imperial, el urogallo, el castor, el quebrantahuesos, las aves carroñeras, la fauna acuática, las aves esteparias, las aves de presa y otras especies amenazadas.

Una veintena de especies paraguas que tiran de las demás y de sus ecosistemas y hábitats y que  pueden ser el símbolo de un modelo de desarrollo rural apetecible también por ofrecer calidad de vida y movida cultural.

Reinventar la actividad ganadera

Los poblados de teletrabajadores que recuperen la vida en el campo y que lo resilvestren son polos de desarrollo rural unido al desarrollo de la sociedad de la información y a una nueva forma de proteger y gestionar la naturaleza.

Donde desaparece la ganadería extensiva de vacuno, ovino, caprino y equino,  aumentan las poblaciones de ciervos, corzos y jabalíes. Pero las vacas, caballos y burros no tienen quien ocupe su puesto en la tarea, no solo de segar a diente, como hacen los pequeños y medianos herbívoros, sino de desbrozar e impedir que crezca el matorral por pisoteo.

La vegetación necesita el peso de los grandes herbívoros, hasta ahora domésticos, como la vaca, los caballos y los asnos, y, al faltar estos, las de los herbívoros salvajes que sustituyeron en su día, como el uro, el encebro y otros, para frenar el crecimiento de matorral y mantenerlo en el lugar que debe de ocupar dentro del equilibrio ecológico que impera en la naturaleza.

¿Pero, de dónde vamos a sacar los uros y los encebros, si los extinguimos a dardos de ballesta hace ya más de 4 o 5 siglos? Las razas autóctonas de vacas, caballos y asnos españoles más rústicas conservan sus genes. Basta con devolverles la libertad para que en poco tiempo vuelvan a ser lo que eran hace 10.000 años. A ellos unimos, en al menos el norte del país, los bisontes, para recuperar la pirámide trófica salvaje que corresponde a Europa, tal como nos dejaron indicado los primeros españoles del Paleolítico en la cueva de Altamira y demás santuarios del arte prehistórico, como si hubieran querido dejar constancia de lo que había y deberá volver a haber.

En el caso de Homo, los especímenes humanos a “reintroducir” en esas zonas del medio rural a resilvestrar, son personas punteras de la sociedad de la información que puedan plantearse  teletrabajar, por ser buenos en lo suyo, y al tiempo deseen cuidar de esas manadas y de sus depredadores salvajes. En el caso de las personas, “resilvestrar” es definir y avanzar en la arquitectura mental de la Sociedad de la Información, que recupere la capacidad de evolucionar a un modelo social que nos saque de las miserias de la mentalidad neolítica, que es lo que trata de abordar este plan.

Una vaca solo produce carne. Un uro produce carne, biodiversidad, multimedia, turismo, caza, ciencia y movida cultural. Un uro es una vaca, la misma vaca que antes solo producía carne, pero que, recuperada la libertad, y con ella su estado salvaje, cobra otra dimensión y pasa a producir, además, por todos los otros factores mencionados. Y no solo ella. También el pastor, que en una maldición bíblica se ató al ganado hace 9.000 años ahora puede –tal vez ya no él, pero si sus hijos o nietos, gracias al teletrabajo y a los avances de la tecnología– volver al paraíso, es decir, a un mundo primigenio donde nadie sea esclavo de nadie y se pueda desarrollar un nuevo modelo social, el de la Sociedad de la Información, basado en el trabajo cooperativo en red y en la creatividad máxima con la menor huella ecológica posible.

Seguir insistiendo en que toda la Humanidad se alimente con métodos de producción tradicionales es un engaño. Mantener artificialmente la ganadería extensiva es una decisión política socialmente injusta. Implica mantener esclavizados a los herbívoros, y a una serie de personas que los cuiden, con el señuelo de las subvenciones que pagamos entre todos los contribuyentes, para que luego esa carne de calidad se comercialice a un precio solo al alcance de los más ricos. Es decir, se subvenciona la cesta de la compra de los privilegiados con los impuestos de los más necesitados.

Una vez que la Humanidad sobrepasó la población de 500 millones de habitantes, y vamos ya por 7.000 millones, camino de los 10.000, en los que se espera lograr estabilizar esta marabunta, si se estabiliza, la producción de alimentos debe de hacerse de forma industrial, implementando en ella la biotecnología, incluidos los transgénicos, nos guste o no nos guste…

Para optimizar recursos y hacer las cosas viables, la producción de carne debe ser estabulada, utilizando para ello las técnicas que más calidad den al precio más asequible para toda la sociedad. Lo demás es velar por la cesta de la compra de una élite económica, bajo la excusa de salvaguardar un mundo pastoril en extinción, pobre, necesitado, e idílico, esto último sólo según algunos ya que los propios que lo viven lo presentan de otra manera.  No se puede, repito, producir de forma subvencionada, es decir, pagando entre todos, y no solo por el que consume, cuando el precio no es asequible más que a una minoría. El tiempo de los montajes que se hacen algunos se acaba al llegar a los seis millones de parados.

Retirar las subvenciones a la producción ganadera no rentable, no quiere decir que el monte deje de producir carne. Sencillamente, desaparecerían los ganaderos absentistas, oportunistas que tienen ganado en el monte solo por las subvenciones. Dejarían así hueco al ganadero vocacional, que los hay, que genere la carne que el consumidor esté dispuesto a pagar a su coste real, así como la que pueda consumir él y su entorno.

España tiene 50 millones de hectáreas, de las que unas 20 han sido sacrificadas ya, selladas con industria, tanto agroganadera, de regadíos, de cultivos arbóreos de pinos, eucaliptos como de manufacturas, talleres y fábricas o asentamientos humanos e infraestructuras de comunicaciones y transporte.

Otras 10 millones de hectáreas son bosques o zonas donde éste se podría recuperar, y el resto son pastizales, estepas, monte bajo o zonas pedregosas, donde tradicionalmente han prosperado los herbívoros, hasta hace unos miles de años salvajes, y desde el Neolítico domésticos.

Esas 20 millones de hectáreas restantes están habitadas por, pongamos, 50.000 ganaderos que, aunque se retiraran las subvenciones que se les dan, de dinero público, seguirían con su actividad. Los demás desaparecerían. Pero el colectivo pastoril que seguiría en la brecha tiene una media de edad de más de 50 años, y sus hijos no quiere seguir la profesión de sus padres. Esa es la realidad. Muy pocos jóvenes están dispuestos a volver al medievo. Lo que quieren es entrar en la sociedad del futuro y esa es la de la Información, no la de la boina y el zurrón solamente. Este plan propone un híbrido, que cubra necesidades contrapuestas, generando una vanguardia social con la figura del ganadero–teletrabajador–gestor de espacios naturales. Una referencia y un perfil laboral deseable para las nuevas generaciones.

Los alimentos obtenidos con métodos tradicionales quedarán para el que la produce, o para el que la pueda y quiera pagar. Lo que hay ahora no es que sea solamente socialmente injusto, subvencionando comida que luego cuesta el doble que la barata. Encima rompe el mercado a los ganaderos de verdad. Las primas provocan que el que quiere producir ese alimento exclusivo tenga una competencia desleal en los que lo hacen desde fuera a tiempo parcial, cobrando de otro trabajo o de una pensión (inscribiendo la actividad ganadera a nombre de su mujer) para, al tiempo, cobrar la subvención. El pesebre del dinero público hace que esas primas permitan bajar los precios lo suficiente para que la diferencia con la carne importada o estabulada no sea tan abismal y los más pudientes lo tengan más barato, aunque no llega para que lo pueda comprar  la mayoría.  Eso ocasiona que el ganadero extensivo puro, con dedicación exclusiva, no pueda sobrevivir con esos precios. A pesar de la subvención no puede competir con los que acumulan otros ingresos y tienen en las primas ganaderas y en la producción de carne solo un sobresueldo o un pasatiempo.

Siempre habrá quien pueda y quiera ganarse la vida criando carne selecta de montaña, pagada sólo por el que la deguste y quiera pagar su precio. Pero allí donde por tocar techo de mercado o no haber relevo generacional, quede territorio libre, como lo estaba hace 5.000 años, cabe recolonizar las aldeas con el sector de población que ama la vida en la naturaleza al punto de querer vivir en ella, con un modelo planificado de antemano para permitir ganar la mitad del sustento con teletrabajo y la otra mitad fomentando la biodiversidad y gestionando territorio con grandes herbívoros salvajes, es decir,  asilvestrando las razas autóctonas de vacas y caballos que conservan los genes de sus antepasados primigenios.

El que una vanguardia de la sociedad de la información con vocación conservacionista sea ese nuevo ‘ganadero’ del medio rural, es un requerimiento clave para hacer económicamente viable vivir en el campo. El modelo rural anterior se extingue ante la tozuda realidad de los precios a los que produce la industria alimentaria con sistemas intensivos altamente tecnológicos. Querer evitarlo se antoja más difícil que reinventarse. Sólo una economía multifuncional, mixta, puede hacer viable la vida en las aldeas de zonas desfavorecidas, donde todos los modelos anteriores han fracasado.

La manera de criar carne con nuevas generaciones de jóvenes de la Sociedad de la Información, en zonas no rentables, es con herbívoros que den poco trabajo de manejo y mucho valor añadido a la carne. Además de producir alimento de calidad, bien pagado, producen conservación de la naturaleza, biodiversidad, material cultural y mediático, caza y turismo. Eso lo dan los grandes herbívoros salvajes y sus depredadores, no los pobres herbívoros domésticos y su más pobres humanos esclavizados a ellos.

Poblados de teletrabajadores

Uno de los mayores impedimentos para el plan de devolver vida al campo e implantar un nuevo modelo de sociedad de la información rural, es que no hay casas donde acoger a una nueva población de pongamos una media de 20 familias por aldea, en pongamos mil aldeas. Para ubicar esa población de 20.000 personas, con su familia, ni hay esas casas disponibles, ni las que hay las alquilan, ni las que alquilan reúnen todas ellas las condiciones de habitabilidad para ese perfil social.

Las promociones de segundas residencias construidas en los alrededores de los pueblos españoles al calor del ladrillo son la antítesis de lo que puedan buscar un amante de la naturaleza para vivir, y menos en el esquema de un modelo que quiera minimizar la huella ecológica y el despilfarro energético. La mayoría de esas casas de adosados, pareados y edificios de mal gusto, hechas de cualquier manera al calor del pelotazo urbanístico, no sirven, pero además de eso, por fortuna ni siquiera existen en la mayoría de esas mil aldeas que tenemos en mente.

Los teletrabajadores conservacionistas piden vivir integrados en la naturaleza, en casas de madera, adobe o piedra, sin necesidad de lujo pero sí de diseño, donde la armonía y la estética impere. Por ello planteamos que los asentamientos de teletrabajadores se hagan en los alrededores de los pueblos en pequeñas pero atractivas cabañas municipales de madera, piedra y adobe, propiedad del Ayuntamiento para evitar especuladores, que se alquilen a teletrabajadores que firmen un contrato condicionado a ser usadas solo por quienes combinen el teletrabajo al 50% con la actividad del sector primario de producir herbívoros y fauna salvaje.

Otro característica de estas casas y cabañas es que deben tener cobertura de banda ancha para poder realizar desde ella labores de diseño gráfico, vídeo, sonido y manejo de ficheros y programas que requieren alta velocidad de salida en Internet.

Finalmente deben de estar en un entorno tranquilo y atractivo como para que personas punteras, que tal vez vivan en el momento de tomar la decisión en casas mejores, se animen a iniciar la aventura de probar el gran cambio de su vida y la de sus hijos.

Este tema implica revisar la normativa vigente de modo que permita a los ayuntamientos levantar en terrenos rústicos alrededor de los pueblos esas casas de madera sin cimentación para alquilar a teletrabajadores–ganaderos de herbívoros salvajes, otorgándoles y reconociéndoles el status legal de un ganadero convencional y admitiéndoles en el Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social o en el Sistema Especial para Trabajadores por Cuenta Ajena Agrarios, dependiendo de las circunstancias de la actividad que se realice.

Tele-enseñanza

Los teletrabajadores más jóvenes no solo necesitan un estatuto particular para encontrar donde alojarse. Muchos tienen o tendrán hijos. Lo mismo que se le debe de otorgar estatuto del ganadero a la hora de facilitarle vivienda, debe legislarse para que pueda escolarizar a sus hijos con el sistema del home school. Y esto no solo porque el que se ubique a vivir en zonas remotas no quiera, o no le sea económicamente viable, un transporte escolar de muchos kilómetros, contrario a la filosofía de minimizar la huella ecológica.

El mayor argumento para una escuela en casa es la necesidad de educar a los hijos de los teletrabajadores rurales con un sistema de enseñanza de vanguardia que les prepare para la sociedad del futuro. La idea de este modelo, que deberá legislarse, está aun por desarrollar entre padres, maestros y los propios alumnos. Básicamente debe permitir crear aulas virtuales donde los niños – asistidos y controlados con monitores o, de forma rotatoria, los padres de los que se junten para formar esas aulas locales, participen como alumnos de una gran escuelas virtual a distancia de la Sociedad de la Información Rural, con profesores que impartan sus enseñanzas con la herramienta de comunicación universal de la lengua inglesa, a través de tabletas y pizarras electrónicas y, si acaso, unas sesiones presenciales mensuales donde los niños tengan que viajar para concentrarse en unidades mayores que faciliten el contacto y el calor humano con sus profesores y compañeros de otros valles.

Reinventar la Conservación de la Naturaleza

Los teletrabajadores no solo deben velar porque críen los herbívoros salvajes que cubran el hueco que deje el ganado en extensivo que desaparece de las zonas menos atractivas para el pastoreo, fenómeno que se acelerará si se retiran la ayudas a la producción no rentable.

La misión de los teletrabajadores será también asumir la labor de seguimiento, vigilancia, gestión y conservación de la fauna y los espacios naturales protegidos allí donde ya no se puede sacar plazas de funcionarios y técnicos de ONGs ecologistas contratados con fondos y subvenciones de dinero público.

Hay 1.700 espacios naturales protegidos en España, que abarcan unos 6 millones de hectáreas (12% de la superficie nacional) de los cuales 155 son Parques Naturales y 14 Parques Nacionales. La Red Natura 2000 y las redes de Custodia del Territorio aumentan esa cifra al 30% del territorio, es decir a 15 millones de hectáreas. Ya para los 1.700 espacios existentes es inviable plantear que se gestionen todos ellos como los que si tienen dinero del Presupuesto Público, para que entre todos paguemos en ellos la figura de un director, una oficina, unos técnicos y una guardería amén de otros servicios con los que gestionar esos territorios y hacer cumplir en ellos la legislación vigente. Muchas menos posibilidades hay de que nuevos espacios que deberían ser protegidos, para que hablar de los corredores que deberían enlazarlos, o las áreas de expansión de las especies amenazadas, puedan ser gestionados con dinero público.

Así las cosas, la opción es que los conservacionistas que puedan teletrabajar se planteen sumarse a esta economía rural multifuncional, donde sus recursos provengan de la producción intelectual que puedan realizar telemáticamente, la cría de herbívoros salvajes y la gestión y conservación de la naturaleza. Tres pilares para sustentar una nueva economía rural en espacios naturales de valor ecológico que ya no mantienen actividad agroganadera por no ser rentable.

(Continuará…)


Ayuda a proteger al lobo en sus territorios

Reunimos datos sobre pastores y ganado en zonas de lobo, así como una relación de ataques y daños en los últimos años, en la idea de ayudar a comercializar su producción a mejor precio en grandes ciudades europeas. Quien viva en o conozca algún pueblo lobero y quiera participar en esta iniciativa puede ver más información en el siguiente enlace:
http://www.altotero.com/2012/08/contactos-municipios-loberos-2/

–0–

La cibercampaña Pro Pastores – Pro Lobo ibérico
Grandes Herbívoros y Carnívoros – Convergencia Rural Naturaleza
va, a fecha 12 de mayo de 2013, por
1.350 peticiones en castellano  / 905 petitions in english
y se extiende a municipios que alberguen, o propongan albergar,
Bisonte europeo, Caballo de przewalski, Onagro, Cabra montés, Oso pardo, Lince, 
Águila imperial, Quebrantahuesos, Urogallo, Castor y otras especies amenazadas

Carta de Apoyo del proyecto de Desarrollo Rural WOLF, Wildlife and Farmers

Los 11 Grupos de Acción Local para el Desarrollo Rural de Zamora, León, Palencia, Valladolid, Galicia y Asturias del proyecto “WOLF and FARMERS” apoyan la iniciativa de comercializar productos de territorios donde hay lobos (y de sólo donde los haya…)
El objetivo es implicar  al ecologismo en el desarrollo rural y a los ganaderos en la protección de la fauna. El proyecto recibe el apoyo de ciudadanos de toda Europa en la ciberacción a la que puedes sumarte:

Cibercampaña en castellano en Change:

http://www.change.org/petitions/yo-coopero-con-pastores-y-ganado-y-protejo-al-lobo

Cibercampaña en inglés en Causes:

http://www.causes.com/actions/1716052-stop-the-wolf-enemies-in-sw-europe

NOTA: La campaña en Change en inglés give-a-chance-to-the-wolf-in-sw-europe ha sido cerrada por expirar la fecha que le pusimos, y la hemos reabierto en Causes donde puedes apoyarla difundiéndola entre tus contactos no castellano parlantes, con un corta y pega, el nuevo enlace en Causes. Lo mismo puedes hacer con la versión de la campaña en castellano en Change

La campaña cuenta con el apoyo de entidades que desarrollan proyectos complementarios:

  • Eugenio García–Rojo, gerente del GAL ADRI Valladolid Norte, coordinador del proyecto “WOLF: Wildlife and farmers“,
  • Raquel Torrientes, Alcaldesa Presidenta del AYUNTAMIENTO DE ATAPUERCA (Burgos)
  • Javier Guitián, Catedrático de Botánica de la Universidad de Santiago de Compostela  y Director de la Estación Científica de O’ Caurel, situada en Folgoso do Courel (Lugo).
  • José María Rey Benayas, Catedrático de Ecología de la Universidad de Alcalá y Presidente de la Fundación Internacional para la Restauración de los Ecosistemas (FIRE).
  • Marion Hammerl, directora ejecutiva Fundación Bodensee – Lago Constanza (Alemania)
  • Odile Rodríguez de la Fuente, directora Fundación Félix Rodríguez de la Fuente (FFRF)
  • Gabriel Schwaderer, director de EuroNatur Fondo Patrimonio Natural Europeo  (Alemania)
  • Juan Antonio Valladares, Presidente Foro Asturiano para el Conocimiento y Desarrollo del Medio Rural – Foro Asturias Sostenible.
  • Roberto Hartasánchez, Presidente del Fondo Protección de los Animales Salvajes (FAPAS)

La campaña en Change de nuestros amigos del grupo Lobo Marley, a quienes hemos propuesto que continúen con ésta como una manera de avanzar en la protección del lobo,

change.org/es/organizaciones/lobo_marley_ciudadanos_por_el_lobo_y_el_mundo_rural

ha alcanzado ya las 145.853 firmas (a fecha 12 de mayo de 2013) y la que pide protección para los lobos asturianos va en esa misma fecha por 57.433 personas que la apoyan, clamor social que pide soluciones y orienta sobre las expectativas de los contribuyentes y consumidores a la conservación de la naturaleza.

Buscamos potenciales teletrabajadores –profesionales que puedan realizar a distancia su trabajo por ordenador– que deseen combinar su profesión con la cría de herbívoros salvajes en un intento de generar un modelo de ganadería que no entre en conflicto con los lobos, porque estos sean parte de su producción. Puedes apuntarte incluso si tu trabajo telemático no te deja tanto tiempo libre como para hacer el seguimiento de la fauna salvaje. Ayudarás, y mucho, sólo con vivir y teletrabajar desde una de nuestras aldeas de teletrabajadores y cooperar, aunque sea sólo moralmente, con quienes realicen la experiencia de producir herbívoros y lobos.

Estamos haciendo la lista de potenciales interesados que demuestre a las autoridades locales y nacionales –que tienen que apoyar el arranque de esta iniciativa– que existen personas de toda edad y condición dispuestas a traslocar su puesto de trabajo a pueblos en espacios naturales y fijar allí su residencia. Escríbenos a muruna.direccion@gmail.com

Rewilding Spain, Asociación Grandes Herbívoros y Carnívoros Europeos 

–0–

Pincha aquí y descarga números publicados de Altotero en PDF

Pioneros

Número 1 de Altotero:PionerosEnero 2012, pp. 1 a 36
Editorial
4 Pioneros  de la Conservación.
6 Bernis sentó plaza de biólogo… y España se llenó de ellos.
8 Félix despertó miles de vocaciones. Sus seguidores llenaron las facultades, pero… 10 …Para “cortar bacalao” en conservación, nunca hicieron hace falta títulos.
12 Tono hizo un parque en Doñana …y España se llenó de ellos. 14 Los siete tomos de las memorias del profesor Valverde. 16 De los ‘parques’ a la búsqueda de nuevos modelos de gestión más eficaces y menos costosos.
18 Félix impulso la Asociación ADENA… y España se llenó de ONG – Biografía “Félix Rodríguez de la Fuente, su vida, mensaje de futuro”, un libro con claves valiosas. 20 Primeras campañas de Adena. Reservas naturales freno a la destrucción. – ¿Es posible que los conservacionistas vivamos en el campo?-  ¿Son sostenibles las grandes ONG?22 “Quercus” cumple XXX años. Conectó en red a los seguidores de los pioneros.24 “El Cárabo”, educación ambiental con la naturaleza cercana. 26 Pierre Deòm, el autor de los cuadernos de “El Cárabo”. 28 Índice de los primeros 75 números de “El Cárabo”, adaptado por Teresa Vicetto.
30 Altotero. Únete a la vanguardia.32 Esquema de fuentes de información y herramientas en Internet.
34 Propuesta de índices de Altotero de 2012 a 2014.
 
Número 2 de Altotero: Homenaje a los autores del nº 1 de Quercus
en el XXX aniversario de su colaboración y evolución de los temas tratados
en las tres décadas transcurridas desde su aparición en diciembre de 1981
 Febrero 2012 – pp. 37 a 126
40 Eucaliptos, Ángel Rodríguez
44 Informe de Greenpeace sobre la situación del eucalipto en España
46 Ballenas, Carlos Durán
50 Quebrantahuesos, R. Heredia, F. Hiraldo, J. Alonso; G. Baguena; R. Arenas
58 Avutardas, Jesús Garzón; Informe SEO BirdLife, Juan Carlos Alonso, Carlos Palacín y Carlos A. Martín, editores.
62 Grullas, José Luis Tellería; Informe SEO BirdLife de Juan Carlos Alonso, editor.
64 Buitre leonado, Eduardo de Juana; Informe SEOBirdLife de Juan C. del Moral, editor.
66 Islas Chafarinas, Juan Manuel Varela
68 Antártida, Humberto da Cruz (+)
71 Observatorio de la Naturaleza: 72 Observación ornitológica, Joaquín Araújo. 74 Observación de mamíferos, Miguel Delibes de Castro. 76 Observación de peces, Juan Antonio Moreno (+).  78 Observación herpetológica, Jesús Mellado. 80 Observación de invertebrados, Antonio G. Valdecasas. 82 Observación de hongos, María Teresa Tellería. 84 Observación de botánica, Santiago Castroviejo (+). 85 Observación de geología, Javier Pedraza. 87 Observación de climatología, Manuel Toharia.
89 Doñana, Antonio Camoyán.
94 Censos de anátidas, Javier Lucientes; Informe SEO BirdLife, coordinadores: Ramón Martí y Juan C. del Moral.
96 Oso pardo, J.L. González, L.M. González, P. Garzón, I. Doadrio, R. Colmenares.
102 Aves marinas, Andrés Bermejo.
104 Águila pescadora, Joan Mayol; Miguel Ferrer.
108 Atlas Vertebrados Asturias, Carlos Nores, Florentino Braña, Carlos Lastra. 108 Atlas Vertebrados Galicia, José M. Penas Patiño. 110 Atlas Ornitológico España, Francisco J. Purroy. 112 Atlas Ornitológico Cataluña    Xavier Ferrer, J. Muntaner, Albert M. i Vilalta.
116 Programa MaB de la UNESCO, Fernando González Bernáldez (+).
118 El ICBP, Imre de Borowicseny (+).
120 Los editoriales de Quercus, Benigno Varillas.
121 Libro Ecología y Paisaje, Fernando Parra.
 
Formas de ayudar a la continuidad de Altotero: – Artículos y fotos – Club de Exploración Acompáñanos al campoHaz un donativo Compra los Quercus del 1 al 150 – Adquiere libros raros y agotados– Subscríbete a “El Cárabo” – Usa nuestro “Mercadillo”
 
Descarga la revista ‘Altotero’ en PDF.
Inscríbete gratis en la WEB ‘Altotero’. Inscríbete en Grupos de Trabajo de Altotero.
Accede a las páginas de las redes sociales del editor de Altotero en Internet.
 
(Acuérdate del guía… si no lo has hecho ya. Dona cada vez que bajes un número de Altotero en PDF, leas información que creas lo valga, o te acuerdes de ayudar a que podamos seguir proporcionándotela)
(Este botón enlaza con PayPal, forma segura de donar o pagar en Internet. Atrévete a pinchar y a darte de alta en este servicio universal, que no muerde y te será útil para muchas cosas. Dona 1 €, o lo que puedas, por cada información de esta publicación digital que creas lo merezca. Los ingresos, si llegan, que deben llegar, para que esto pueda seguir!! se repartirán equitativamente entre los que publican en ella. Date por invitado a colaborar con tus escritos o  fotos)
 

Los comentarios están cerrados.